Aug 25 2010

Litoral Virgen en la Costa de la Luz

Publicado como Blogger the Costa de La Luz a las 9:50 catalogado como La Playa en Costa de la luz

Entre Tarifa y la desembocadura del río Guadiana, frontera natural con Portugal, 300 kilómetros de playas de dunas salpicadas de plantas autóctonas dan forma a la Costa de la Luz. Dicen que a buen entendedor, pocas palabras bastan. Pero es que en este caso no hay hueco para muchas dudas. El apelativo de Costa de la Luz pone en evidencia que el litoral de Andalucía que baña el inmenso océano Atlántico goza de una luminosidad difícilmente comparable a cualquier otro rincón de la Península. Tan sólo hacen falta cinco minutos sentados junto al mar para entenderlo. Más aún si escogemos ese precioso momento en el que la decadencia del sol se hace inmensa. La estampa es inolvidable. Rojos intensos que se convierten en naranjas, azules claros que van oscureciendo con el paso de los minutos, violáceos que dominan el horizonte. Desde la desembocadura del río Guadiana en el Atlántico, frontera natural con nuestro vecino Portugal, hasta Tarifa, la punta más meridional de Europa, se extienden 300 kilómetros de playas de arena fina y dorada que reciben el calificativo de Costa de la Luz. Pero no son unas playas al uso, pues la fuerza de la naturaleza sigue dominando, en la mayoría de los casos, la impronta del hombre, regalando al viajero playas vírgenes formadas por interminables dunas salpicadas de plantas autóctonas y escoltadas, en algunos puntos, por altos pinares. Entre las provincias de Huelva y Cádiz, la costa andaluza más desconocida hace las delicias de aquel que busca descanso, pero también del que llega con ansias de naturaleza y de una buena dosis de aventura.

Destino internacionalmente conocido para los amantes del surf, la playa de Tarifa es de obligada visita. Aunque no nos atrevamos a subirnos a lomos de una tabla, merece la pena pararse a contemplar el colorido devenir de las cometas que bailan en el cielo al son de los potentes vientos de Levante y Poniente. La ruta hacia el oeste nos lleva hasta la localidad de Barbate. Desde ella, Los Caños de Meca y Zahara de los Atunes, pequeños pueblos de tradición pesquera, son de esos últimos paraísos perdidos frente al mar que no hay que perderse.  En Conil y Chiclana de la Frontera, pueblos de arraigada esencia marinera, hay que hacer un alto en el camino para sentarse en un buen chiringuito frente al mar. El pescado fresco, sobre todo el atún rojo, es el gran protagonista de la mesa. Pero lo de comer bien y celebrarlo con un chapuzón también es sencillo en otras localidades próximas, como Chipiona, Rota o el Puerto de Santa María, sin pasar por alto, por supuesto, la capital. Y ya que estamos en Cádiz, no hay que olvidar la historia, pues los 3.000 años de vida de la llamada (tacita de plata) quedan reflejados en un imponente casco histórico que merece un relajado paseo. El chapuzón de después, en la famosa playa de La Victoria, pone el broche de oro. La Costa de la Luz esconde sitios encantadores donde la naturaleza te envuelve y se convierte en la protagonista de la historia.

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