Nov 26 2009
Al ritmo de las zambombas del XVIII
Jerez celebra en diciembre más de un centenar de fiestas flamencas al ritmo de villancicos
En diciembre Jerez de la Frontera se convierte en el escenario de las zambombas: una de las costumbres culturales y festivas más auténticas de su folclore.
Desde el siglo XVIII, en la víspera de la Nochebuena, amigos y familiares se reunían en los patios de las casas de vecinos y gañanías para cantar villancicos. Hoy como entonces el espíritu entregado, alegre y desenfadado de la celebración hace que cualquiera pueda arrancarse y unirse al grupo.
Llegando diciembre en Jerez hay zambombas por todas partes, especialmente los sábados. Centenares de zambombas. En cada calle, plaza o plazoleta resuena la ronca zambomba y el coro de improvisados tenores.
Son la evolución de las que se celebraban al aire libre en casas de vecinos, donde a menudo se compartía una única cocina de picón. Durante toda la noche se cantaba y bailaba, hasta el alba, justo a tiempo de dormir unas horas antes de continuar con las celebraciones del Día de Navidad. Se trata de una noche que sigue siendo larga, de ahí que diga la copla que con las zambombas “hay noche pa rato”.
En ellas se forma un corro alrededor de las hogueras y de forma espontánea, se cantan y bailan villancicos mientras se reparte vino, anís, ponche y dulces navideños para todos. El instrumento
fundamental: la zambomba, de ahí el nombre de la fiesta y a él se suman el almirez, la pandereta y la botella rayada de anís.
De entre todas las que se celebran en Jerez, destacan las que tienen lugar en las peñas flamencas jerezanas los sábados de diciembre anteriores a la Navidad. Pero el número de zambombas es tan alto que algunas incluso se adelantan al mes de noviembre. Este año la primera es el 21 de noviembre, y el sábado 28 de noviembre ya se contabilizan hasta 8. Si a esto le sumamos las del mes de diciembre nos salen más de un centenar de zambombas en la navidad jerezana de 2009.
Los días donde se concentran el mayor número de estos actos culturales y musicales son los sábados anteriores a la Navidad. Así el día 12 el Ayuntamiento de Jerez tiene contabilizadas 24 zambombas por toda la ciudad y el sábado 19 son 18 las que tendrán lugar. El miércoles 23 está prevista la última del año. En la página web del Ayuntamiento de Jerez, www.jerez.es se podrá consultar desde principios de diciembre el calendario completo.
Por los barrios de la Cruz Vieja, Cerrofuerte, Santiago, el Mercado y Albarizuela suenan en las últimas noches del año los compases de estas coplas navideñas con un sabor netamente jerezano.
En el Centro Andaluz de Flamenco (CAF) con sede en Jerez, señalan que las peñas flamencas, las hermandades y las asociaciones de vecinos organizan muy buenas zambombas y resulta muy difícil destacar una.
Y es que la zambomba está en auge, y cada año son más las asociaciones vecinales, entidades culturales, centros educativos, peñas flamencas y hermandades que organizan una zambomba. Todo el mundo participa y se pierde el carácter individual del cante flamenco: no hay una separación entre el público y los protagonistas. La celebración de esta muestra cultural ha trascendido ya las fronteras jerezanas y las zambombas o zambombás, como se denominan fuera de Jerez, se celebran por toda la Bahía de Cádiz y gran parte de la provincia gaditana.
Orígenes
La zambomba y la misa flamenca son las celebraciones más genuinas de la festividad católica andaluza. Se trata de la manifestación de una cultura oral de siglos, heredada de los mayores y oralmente transmitida de padres a hijos.
El instrumento suele elaborarse de un modo artesanal, con una vasija de barro que se cubre con un pellejo de animal –normalmente cabra- o una tela: muselina. En el centro de la tela se amarra una caña larga que proporciona un sonido grave al ser frotada con la mano y que es la base rítmica o compás sobre el que se cantan los villancicos.
Los primeros documentos que aluden a los villancicos datan de los siglos XV y XVI, sin embargo no será hasta el siglo XVII cuando el villancico adquiere el típico carácter religioso con el que hoy se relaciona.
Cuna del villancico flamenco
Pero no es hasta el XIX cuando Andalucía lo dotó con ese sello personal, aflamencandolos poco a poco. Si en un principio se basaban en pasajes evangélicos, han evolucionado hasta incorporar episodios de lo cotidianos hasta el punto de que algunos no se refieren a temas navideños. Para Segundo Falcón no hay duda de que “Jerez ha sido la cuna del villancico flamenco, algo lógico si se tiene en cuenta la importancia de la ciudad en el nacimiento de este arte”.
Según algunos autores los villancicos y zambombas ha sido una tradición musical andaluza de carácter popular que ha vivido durante mucho tiempo a la sombra del flamenco puro, por lo que no ha tenido la relevancia necesaria y han ido desapareciendo progresivamente, hasta el punto de casi desaparecer.
Esta dinámica ha cambiado en los últimos años, y las zambombas están cobrando el protagonismo que se les ha negado durante tanto tiempo. “Las zambombas y los villancicos flamencos son un patrimonio de Jerez que cada vez tiene más difusión nacional e internacional”, apunta el director del Centro Andaluz de Flamenco.
Los villancicos tienen también un importante significado literario. Muchos han servido de base popular a algunas de las obras de los cancioneros de los poetas cultos y, muy especialmente, de los de la generación del 27.
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